jueves, 18 de diciembre de 2008
NACIONALISMOS Y SUS CÓMPLICES.
Lo primero de todo y antes de entrar en harina, ¿cómo es posible tanta estupidez? Creo que estas exhibiciones, con la cara bien alta y sin sonrojo, son más probables y habituales en contextos cerrados y faltos de libertad. No es casual que los nacionalismos se hayan convertido en los totalitarismos de nuestro tiempo. Por eso, las mismas características (con pequeñas diferencias) pueden aplicarse a nuestros desleales nacionalistas, sean del Imperio oprimido que sean. Veamos lo que decía un famoso catalanista, que se supone lleno de seny, como nos recuerda Juan Ramón Lodares:
‘Si se tiene en cuenta el mito babélico, se entienden afirmaciones como las de Jordi Pujol cuando decía: Cataluña es una Nación pero España no lo es. Tal expresión nos presenta a una Cataluña imaginada, homogénea, pura, que idealmente tiene una sola lengua propia, el catalán, circunscrita a un territorio y separada de sus vecinos. La lengua es, como se ha dicho, el índice de pureza racial’.
Dejemos aparte la cuestión de la lengua propia. Esta tontería, es triste decirlo, no es exclusiva de los nacionalistas periféricos. Por motivos que comentaré, la enfermedad se ha extendido a otros ámbitos. He oído a políticos destacados del Partido Popular hablar, con plena normalidad, de lengua propia. Lo mismo sucede con la gran mayoría de los políticos de izquierda. ¿Cómo se han alcanzado tan altos niveles de estulticia política? En el Partido Popular (aunque no todos son tan acomplejados, afortunadamente), porque hace tiempo renunciaron al debate de ideas y se han centrado en la gestión y el precio de la leche. En la izquierda, por motivos aún más penosos, que luego comentaré.
Esta obsesión enfermiza, y fuera de la realidad, por la pureza identitaria, pureza lingüística, pureza costumbrista, etcétera, es propia de mentes profundamente conservadoras y excluyentes. Recordemos que la conocida obsesión por la identidad en general, y la identidad lingüística en particular, tiene que mucho que ver con la consecución de beneficios materiales. Dicho en Román paladino, más cargos políticos y funcionariales, más subvenciones, más capacidad de decisión. O sea, más poder y dinero para nosotros, los del terruño. Los de ‘pata negra’.
Si los nativos de ‘pata negra’ han de tener ventajas porque son una prolongación natural del terruño, los ‘forasteros’ (charnegos, maketos y otras gentes de mal vivir) no podrán acceder a tan copiosos y merecidos beneficios. Claro, no son de aquí. Y si, por un casual, un charnego reconvertido accede a un importante cargo público, como sucede con el bachiller Montilla, tendrá que haber renunciado (de hecho, al menos) a sus orígenes y exhibir sin tapujos su orgullosa y preferente catalanidad. Es cierto, conviene ir de romería al pueblo natal y hacerse unas cuantas fotos.
Ya tenemos la mezcla adecuada de ‘pureza patria’ y ventajas económicas, sociales y políticas. El que comulga con la tribu será bien visto y debidamente recompensado. O bien, no molestado. El que esté alejado de la tribu, o se atreva a criticarla, que cargue con las consecuencias. Vean a Boadella. ¡Que aprendan todos!
¿Y qué pasa con la izquierda? Salvo algunos, que se atreven a criticar el maridaje nacionalismo/izquierdismo como, por ejemplo, J. Leguina, convenientemente marginado, los demás callan, o hacen el tonto. No les resulta difícil. Además, el pesebre es el pesebre. Pero las palabras del político madrileño se quedan cortas: ‘Todo este embrollo, esa sensación de engaño o de traición que tantos hemos sentido ha sido el resultado de un gran malentendido: aquel que nos hizo pensar que la izquierda catalana era una izquierda homologable con la del resto de España’.
El error, el trágico error es que la izquierda española, en general, se parece, de cada vez más, a la catalana. Incluido el Presidente Zapatero. Recordemos su famosa reflexión: ‘El concepto de nación es discutido y discutible’. El de nación española, por supuesto. No se atrevería a decir lo mismo de las grandes naciones catalana, vasca y gallega. Esta es la izquierda, digamos, española. Este es su lamentable viaje. Al simple mantenimiento del poder.
Se ha dicho, repetidamente, que no se puede prescindir de ningún elemento de un sistema cerrado, porque se desmorona. Si esto es cierto, los nacionalismos periféricos están condenados, como sistemas cerrados que son, a seguir con más discriminaciones y mentiras y no abrir la mano. Si entra aire fresco podría resquebrajarse el edificio. Ya saben, el rey estaba desnudo y los súbditos lo veían vestido, como él quería que lo vieran. Es el miedo a la libertad, la fidelidad a la mentira. Son los jugadores de cartas que siguen jugando al mus cuando asesinan a su compañero Ignacio Uría. Pues sí, los nacionalismos han traído coacción, mezquindad y miedo.
‘Cuanto más tratemos de regresar a la heroica edad del tribalismo, tanto mayor será la seguridad de arribar a la Inquisición, la Policía Secreta y el gangsterismo idealizado... Pero si queremos seguir siendo humanos, entonces sólo habrá un camino, el de la sociedad abierta’. (Popper)
Así pues, seguirán las discriminaciones y desprecios frente a los que no se plieguen a sus consignas etnicistas y liberticidas. Seguirán los públicos alardes y ostentación de lealtades tribales. La adoración al animal metafísico: La Nación. Y mentiras, subvencionadas y voluntarias, para ocultar el verdadero rostro del nacionalismo. Y el silencio cómplice. En este viaje, carente de ética y de estética, le acompaña la izquierda. Casi toda.
Sebastián Urbina.
domingo, 30 de noviembre de 2008
Montilla contra la Constitución
29 noviembre 2008
Después de haberse saltado a la torera el Real Decreto 1513/2006 de 7 de diciembre que establecía las enseñanzas mínimas con el fin de “asegurar una formación común a todos los alumnos y alumnas del sistema educativo español”, se puede esperar cualquier disparate del Sr. Montilla, secretario general del Partit dels Socialistas de Catalunya (PSC) y presidente del Govern de la Generalitat. Quien no ha tenido empacho alguno en decretar dos moratorias sucesivas a la aplicación del mencionado Decreto, con la intención expresa de impedir que los niños que cursan la enseñanza primaria en Cataluña reciban tres horas, en lugar de las dos actuales, en lengua y literatura castellanas -la lengua, ¡eso a quién le importa!, que nos permite comunicarnos y desarrollar nuestra actividad laboral en España e Iberoamérica-, es capaz, sin duda, de cometer sin inmutarse un pelo las mayores tropelías y camuflarlas ante la opinión pública con los más estrambóticos argumentos y el servil apoyo de los medios de difusión públicos y privados, movilizados en favor de tan noble causa.
La última perla que nos ha regalado el infame President es su velada amenaza de movilizar a los catalanes si el Tribunal Constitucional (TC), en el ejercicio de sus funciones reconocidas en la Constitución, se atreve a recortar el Estatuto de Cataluña aprobado en las Cortes de España y, posteriormente, refrendado por el 36,5 por ciento de los ciudadanos residentes en Cataluña el 18 junio de 2006. El asunto tiene miga. El President considera de lo más normal y legítimo que su Gobierno, el órgano ejecutivo de una Comunidad Autónoma, incumpla durante dos años una norma estatal, como el Real Decreto de enseñanzas mínimas, aprobada en las Cortes españolas, pero juzga inaceptable y amenaza por enésima vez con la desafección de Cataluña –una entidad hay que suponer ignota pero sensible, que ha encontrado su médium natural en la persona del Sr. Montilla- si el TC se atreve a pronunciarse en contra de una ley también aprobada en las Cortes.
La posición del Sr. Montilla sobre este asunto refleja el punto de vista, casi unánime en la clase política catalana, de que la principal misión del Ejecutivo catalán es alcanzar en el plazo más breve posible el marco político dibujado en el preámbulo del Proyecto de Estatut de Cataluña aprobado en el Parlament el 30 de septiembre de 2005. Que nadie se engañe al respecto: avalado por el Sr. Montilla y el 88,9 por ciento de los parlamentarios autonómicos el proyecto “define las instituciones de la nación catalana y sus relaciones con los pueblos de España en un marco de libre solidaridad con las naciones y pueblos que la conforman, compatible con el desarrollo de un estado plurinacional.” Y que alcanzar ese estado de independencia desde la que se ejercita la libre solidaridad con las naciones y los pueblos de España, constituye el principal objetivo del ejecutivo catalán, no sólo cuando los responsables de la Generalitat eran los Sres. Pujol i Soley o Más i Gavarró, sino también ahora cuando el poder lo detentan los nacionalistas sin “i”,los Sres. Montilla Aguilera, Iceta Llorens y Zaragoza Alonso, máximos responsables del PSC, la principal fuerza política y de gobierno cuando el Proyecto de Estatut fue elaborado y aprobado en el Parlament de Cataluña.
¿Qué hay más allá del proyecto construcción nacional para los políticos catalanes? Casi nada. Resulta, de momento, obligado acudir al Parlamento de España para asegurarse de que el Gobierno del Estado, como a ellos les gusta llamar eufemísticamente al Gobierno de España, es el más favorable posible para sus intereses de seguir impulsando la soberanía de Cataluña y, de paso, sacar lo que se pueda, cuando se tramitan los Presupuestos Generales del Estado o se precisan los votos de los parlamentarios catalanes para apoyar la investidura de algún representante “de las naciones y los pueblos de España”. Hay también, para no parecer paletos y retrógrados, que conceder un pequeño papel a la UE, no porque la asunción por parte de una entidad supranacional de algunas funciones hasta hace poco reservadas a los Estados miembros sea en sí mismo un proyecto político interesante, sino porque hay que promover el uso de la lengua catalana en las instituciones comunitarias. ¡Qué buena compañera de viaje esta UE en tanto siga pacientemente regalándonos dinero de los sufridos contribuyentes alemanes y sus funcionarios no se pongan quisquillosos a la hora de averiguar si algunos partidos políticos catalanes han desviado parte de esos fondos a sus arcas! Además, no lo olvidemos, la Unión se ha convertido en un lugar todavía más interesante desde que Bélgica está al borde de la secesión y la Unión ha reconocido la independencia de Bosnia-Herzegovina, Montenegro y Kosovo.
El mal viene de lejos y supera en mucho el ámbito de Cataluña. Como los padres de la Constitución de los EEUU sabían muy bien, la salvaguarda de la libertad en democracia precisa contrarrestar la tendencia incontenible del poder Ejecutivo a absorber y reservar para sí mismo todas las funciones del Estado; y para evitarlo se cuidaron muy mucho de establecer dos contrapoderes fuertes e independientes: un poder legislativo, el Congreso, que controla al poder ejecutivo y un poder judicial encargado de velar por el cumplimiento de la Constitución y las leyes. Sin la independencia de ambos contrapoderes, la democracia languidece y se aproxima a un régimen autoritario donde el Ejecutivo elabora las leyes, las aprueba y las interpreta, consolidándose, en el mejor de los casos, una alternancia política de carácter caciquil, sustentada en el clientelismo e inmune a la corrupción.
En España, nuestra joven democracia, instaurada al aprobarse la Constitución de 1978, presenta síntomas de descomposición evidentes a cualquiera que quiera verlo. En estos treinta años, se ha desarrollado y alcanzado una notable madurez endogámica una clase política que ocupa la totalidad de las instituciones ejecutivas –Gobiernos Central y Autonómicos, Diputaciones y Ayuntamientos-, controla muy de cerca la labor de los correspondientes órganos legislativos e interfiere continuamente en la labor de la judicatura. El poder legislativo se ha convertido en un apéndice, un tentáculo más de los partidos políticos que gobiernan y los legisladores aprueban rutinariamente, sin apenas debatirlas, las propuestas legislativas elaboradas por el poder ejecutivo, incluso cuando abordan cuestiones delicadas y conflictivas. Por otra parte, el poder ejecutivo atenaza, mediatiza y cercena de continuo la independencia judicial, comentando sus resoluciones, mostrando abiertamente su discrepancia -a veces antes incluso de haberse hecho públicas- cuando no le son favorables, controlando sus órganos rectores mediante un vergonzoso sistema de cuotas, como ocurre en el caso del Consejo del Poder Judicial, el órgano rector de los jueces, e incumpliendo los plazos para la renovación de los órganos por razones de oportunidad política, como ha ocurrido en el caso del propio Consejo y ahora en el del mismísimo TC.
¿Qué crédito pueden merecerle sus resoluciones, verdad, Sr. Montilla? Por si acaso en un alarde insólito de independencia los magistrados del TC se atrevieran a disentir, Vd. ya ha manifestado en sede parlamentaria que no tolerará la mutilación de su hoja de ruta y que ante una eventual sentencia contraria -¿contraria a qué?- no adoptará una posición de resignada pasividad. Así que ya saben, Sres. magistrados del TC, déjense de lindezas jurídicas y limítense a confirmar la hoja de ruta del Sr. Montilla, su entorno de falsos socialistas, falsos españoles y falsos europeos y de sus socios de gobierno, que con más sinceridad han manifestado una y otra vez su objetivo de alcanzar la independencia de Cataluña, sin recurrir al subterfugio del Estado plurinacional. ¿Para qué se van a molestar Vds. en examinar la constitucionalidad del Estatut de Cataluña, si el President ya ha dictaminado su plena legalidad? Al Sr. Montilla sólo le ha faltado pedir la disolución del TC, por superfluo, aprovechando que estamos en tiempos de crisis y hay que economizar recursos para poder seguir abriendo embajadas catalanas en Berlín y Nueva York. No lo ha hecho, me temo, no porque así no lo crea en sus adentros, sino porque en su ausencia se levantaría el suave velo que oculta la arbitrariedad y la omnipresencia del poder ejecutivo en nuestra empobrecida democracia.
martes, 25 de noviembre de 2008
Acta Amigos UPyD 20-11-08
Interviene en primer lugar otra miembro del grupo impulsor quien traslada a los asistentes su preocupación por que se pueda perder en el Parlament el numero de diputados conseguidos por C’s en las ultimas elecciones. Se da lectura a un escrito donde se aboga por la regeneración democrática.
Miembro impulsor 3º que le sigue en el turno hace un llamamiento a los lideres de los partidos UPYD y C’s para que hagan un esfuerzo por mantener los principios que inspiraron su creación, pues las ideas son patrimonio de los ciudadanos no de los partidos.
Participante 1ª de UP&D hace llegar a los concurrentes su criterio critico y realista sobre la hipotética unión de UPYD y C’s, pues alega que alguno de sus lideres públicamente se ha negado a ello. Critica a los representantes de UPYD por su política de mantener el partido como un coto cerrado.
Participante 2º de C,s es partidario de la unificación de partidos en la que C,s esta de acuerdo, pero afirma que UPYD es contraria a esta estrategia.
Participante 3º afiliado a C,s sostiene que es prioritario que los dos movimientos converjan enfrentándose al nacionalismo, pues el no engranarse sería la mayor estupidez. Hace un llamamiento a favor de la doble militancia en los dos partidos a un a riesgo de la expulsión, pero es necesaria la unidad de acción.
Participante 4ª sostiene que los partidos son de las bases y que los programas de UPYD y C,s son casi exactos. Pide un comunicado dirigido a las cúpulas de los partidos. Dice se tienen que olvidar problemas personales y pasar a la acción política conjunta. Si se unen ambos partidos el que surja tiene que ser de ámbito nacional. Pide no se deshaga lo que se ha construido durante mucho tiempo.
Miembro impulsor 4º de UPYD aboga por que no se pierda la iniciativa de C,s pues UPYD en Cataluña nada pinta, crece si, pero no en Cataluña. No hay que presionar a C,s sino a UPYD.
Participante 5º se refiere al ideario de C,s, le preocupa que solo sea el antinacionalismo lo que nos une, que para vencer al nacionalismo hay que tener un programa y que ni UPYD ni C,s han sabido hacerlo. Ve bien que estén juntos en la reunión los de UPYD y C,s.
Participante 6ª sostiene que Robles, Pepe Domingo y hasta Rivera están por la fusión, que la base de ambos partidos es la misma y que es Rosa Diez la que no quiere oír hablar de fusión.
Participante 6º quiere que se mantenga el espíritu del Pabellón de Horta y ser capaces de decir a la gente que creemos en las estructuras democráticas. Conoce a las cúpulas de ambos partidos. Dice que gente de Madrid quiere la unión pero que Rosa Diez no quiere. Sostiene que C,s tiene marca propia y UPY D no. Propone una estructura grande que permita aglutinar ideas.
Participante 7º de C,s pregunta sobre el numero de afiliados de UPYD en BCN, si es de unos 50. Propugna que de aquí surja un proyecto de bases no de cúpulas.
Participante 8º de C,s propone un partido que abarque desde la derecha liberal al socialismo que no este contra nadie y se hable con todo el mundo. Acepta que el partido no sea independentista. Quiere la unión de ambos paridos pues ello les puede beneficiar a ambos.
Participante 9ª de C,s pregunta a representantes de UPYD por qué Rosa Diez no quiere la unión. Cree que las bases pueden influir en C,s pero no en UPYD que es un partido de Rosa Diez donde ella es la máxima autoridad.
Participante 5º de UPYD dice que antes los dirigentes de C,s en “plataforma pro” no estaban por el acuerdo, que en C,s solo 4 votaron a favor del acuerdo.
Participante 10ª afirma que Rosa Diez no quiere la unión y ella cree que resultaría muy complicado unir dos partidos aunque no descarta algún tipo de acción conjunta. Pide una mayor acción de C,s en la calle para que las bases presionen.
Participante 11º de Alternativa Ciudadana Progresista, dice que el cree que en origen C’s no era antinacionalista y que tampoco cree que la cúpula de C’s pueda generar un acercamiento. Propugna que en las europeas Francisco Sosa Wagner candidato de UPYD sea apoyado por C,s.
Participante 12º de Cerdanyola se refiere a la dictadura de los nacionalismos, problema de la COPE y problema lingüístico. Propugna presionar desde la base y mantener el no nacionalismo frente al antinacionalismo. Recomienda coalición guardando C,s su propia identidad. Ir separados a las elecciones es lo último que hay que hacer. Recomienda C,s para Cataluña y UPYD a nivel nacional.
Participante 2º en segunda intervención, afirma que la persona que no quiere la unión es Rosa Diez, insiste en que el Consejo General de C,s se ha manifestado a favor de unión y que incluso han nombrado una comisión.
Participante 4ª en segunda intervención contesta a Carlota y le dice que todo es causa de los personalismos: “quitate tu para ponerme yo”. Pide generosidad y advierte que estamos ante el riesgo de balcanización. Espera responsabilidad de Rosa Diez y de C,s. Los votos son de las bases no de las cúpulas.
Participante 13º de C,s opina que el que no quiere unidad es Rosa Diez, que UPYD esta creciendo y que C,s no ha podido ni cubrir las listas en las elecciones.
Participante 6º en segunda intervención dice que C,s se desmorona, que no ha sabido hacer nada. C,s es inconsistente, pues llego a votar con ERC la destitución de una ministra de España en el Parlament. Afirma que C,s no desarrollo lo prometido. Que Rosa Diez esta esperando acoger los restos de C,s, que UPYD no es transversal pues lo llevan 3 personas.
Participante 14º de C,s está de acuerdo en que hay que colaborar de forma conjunta. Que a pesar de que C,s ha pretendido la unión Rosa Diez no ha querido. Pide se superen los resentimientos entre compañeros de UPYD que se fueron de C,s. Pide acciones conjuntas de ambos partidos en mesas conjuntas y candidato común en las europeas. El no nacionalismo nos une y es prioritario enfrentarse a el.
Participante 15ª afirma que mas vale juntar que separar. Que hay que olvidar el pasado y que UPYD no se come nada en Cataluña. Que C,s es mejor para Cataluña que UPYD Hay que colaborar pues hace poco estábamos todos juntos.
Participante 3º en segunda intervención dice que existen dos partidos muy próximos ahora, pero que si pasa el tiempo cada vez estaremos más separados. La unidad surge de los congresos de los partidos y que esto ni se ha iniciado. Que la presión de las bases, aunque muy numerosa, no servirá de nada. Que C,s está implantado en Cataluña y no UPYD, al contrario que en el resto de España.
Participante 16º de UPYD , sostiene que su partido no crece porque no existe interés en proponer la afiliación a nadie. Todo obedece a diferencias personales entre Rosa Diez y Rivera. El ha observado actitudes despectivas y recuerda que en el congreso de C,s no se invito a UPYD. Dice no solo hay que hacer antinacionalismo sino abordar temas sociales y sindicales.
Concluye el acto miembro impulsor 5ª, que agradece la asistencia y patentiza su emoción por el hecho de que 48 personas hayan asistido a un encuentro “mas allá de la cúpula”. Sostiene que el discurso es de las bases y no de la cúpula y que si bien hacen falta lideres mediáticos estos sin el apoyo de la base no serian nada Hay que unir fuerzas de las bases para presionar a la cúpula. Propugna presencia conjunta en la calle y sintetiza en seis puntos lo tratado en la reunión: Que la presión de las bases en UPYD en este momento es nula; hay que plantearse la doble militancia como estrategia ; considerar el apoyo a Sosa Wagner ; aportar mini propuestas para acción conjunta; que C,s convoque reunión para tratar el acercamiento y que el comunicado que se emita de esta reunión se dirija a las cúpulas de UPYD y C,s y a la prensa.
Para concluir invita a hacer borrón y cuenta nueva y olvidar el pasado y pensar en el futuro.
Y no habiendo más asuntos que tratar siendo las 21,30 horas se levanta la sesión.
Esta reseña ha sido redactada por participante 17º en condición de simple asistente.
A continuación, transcribo el mensaje, redactado y leído por uno de los presentes al acto, que se pretende elevar a las cúpulas de Ciudadanos y UPyD, quedando abierto a alguna puntualización por parte de los presentes durante una semana.
UPyD y Cs son dos partidos nuevos que nacen con la vocación de impulsar nuevas políticas y aportar nuevas ideas en el panorama político Español . Tal y como han expresado sus dirigentes en multitud de ocasiones, ambos partidos han nacido con la vocación de ser una alternativa a la vieja manera de hacer política. Upyd y Cs tienen muchas mas cosas que les unen , a cosas que les desunen. Ambos se nutren del liberalismo progresista y del socialismo democrático y en la articulación de ambos se encuentran los principios que hoy fundamentan la convivencia en todas las sociedades avanzadas. Y ambos surgen como reacción a los los excesos del nacionalismo imperante en nuestro panorama político.
viernes, 14 de noviembre de 2008
Reunión Amigos de UPyD
Jueves 20 de noviembre de 2008
Hora 19:30
Hotel ICARIA
Avenida Icària, 195
TEL 93 221 82 00
TEL 93 221 82 00
OBJETIVO 1
- Mantener el contacto, evitar la dispersión, facilitar el debate entre personas comprometidas con el rechazo al nacionalismo con independencia de su afiliación política.
Objetivo 2
- ¿Pueden los afiliados y simpatizantes de UPyD y de Ciudadanos coincidir en una unidad de acción y de reflexión? Pregunta a debate con la participación de afiliados de base de ambos partidos.
OBJETIVO 3
- Acción política a someter a votación: Ciudadano Calle
Un grupo de voluntarios sin identificación partidista sale a las Ramblas, un sábado por la mañana al mes, a preguntar a los ciudadanos su opinión sobre la actualidad política del día. Se graban las respuestas autorizadas de los ciudadanos, y se hacen fotos, para posteriormente incluirlas en nuestra Web. Se propone que la primera acción sea con la siguiente pregunta o similar:
¿Sabe lo que es ‘tunear’ un coche? ¿Sabe que un político, Benach, ha gastado 20.000 euros para tunear su coche oficial? ¿Qué opina que un politico nacionalista haga esto en relación a la crisis que estamos padeciendo?¿Cree que esto es defender los intereses de Catalunya?
Esta acción es solo un ejemplo para comenzar la sesion. Serán leídas y debatidas aquellas propuestas que lleguen escritas y resumidas en un máximo de unas 120 palabras.
TEMPORIZACION (“TIMING”)
| 5’ | Bienvenida y Lectura de Objetivos de la Reunión |
| 5’ | Elección del cronista de la reunión |
| 55’ | Turnos de palabra de los participantes |
| 20’ | Votaciones sobre fecha objetivo cuatro |
| 5’ | Recogida de teléfonos y mails |
| COMO LLEGAR Metro Linea 4: Ciutadella Vila Olímpica es la parada más cercana. El Hotel Icaria se encuentra a 10 minutos andando desde esta parada |
| Parking en el Hotel Tras el encuentro, tendrá lugar una cena cuyo menú tiene un importe de 30 euros (IVA incluido). Si deseas participar has de reservar llamando al 606 956 086 |
martes, 21 de octubre de 2008
sábado, 18 de octubre de 2008
VÍCTIMAS CONVERTIDAS EN VERDUGOS
Es típico de las sociedades totalitarias. No solamente las víctimas son convertidas en verdugos sino que los verdugos se convierten en víctimas. Pero ¿acaso la sociedad catalana es una sociedad totalitaria? Claro que no. En las sociedades totalitarias hay un poder absoluto del Estado y la libertad está grave y sistemáticamente restringida. Los casos de Stalin y Hitler podrían ejemplificar a este tipo de sociedades. No, creo que la sociedad catalana es, en preocupante medida, una sociedad autocrática.
¿En qué sentido? Hay una fuerte concentración del poder político en una sola dirección, el catalanismo obligatorio; hay un intento sistemático de permear todas las instituciones de la ideología catalanista; un intento de controlar la educación y los medios de difusión para perfeccionar esta tarea de adoctrinamiento generalizado; hay una descalificación y discriminación sistemáticas de los disidentes, del que A. Boadella es un ejemplo destacado. Finalmente, la mentira es el colofón necesario para negar toda esta tarea de ingeniería social que llevan adelante los políticos catalanistas. Con el apoyo de los autocalificados socialistas. ¡Y ellos se creen progresistas!
En esta sociedad tan avanzada, el secretario general de ERC, que forma parte del gobierno catalán, y diputado en el Congreso, afirmó ayer que el Tribunal Constitucional estaba 'deslegitimado' para resolver sobre el recurso contra el Estatuto de Cataluña. Añadió que si la sentencia es adversa 'habrá que dar la voz al pueblo catalán'. Imaginamos que mientras se cantan canciones patrióticas.
En esta sociedad tan avanzada, Carmelo González, un padre que ayunó para educar a sus hijos en español (ya sé que es increible) ha sido acusado de estar 'obsesionado' por la política lingüística de la Generalitat, de sufrir 'inadaptación social' y de 'utilizar' a sus hijos para su 'cruzada'. Este es un dramático ejemplo de conversión de una víctima en verdugo. Son los aromas pestilentes de la política catalana actual.
Cuenta Malinowski, en 'Crimen y costumbre en la sociedad salvaje' que con motivo del asesinato de un marido a manos del amante, y dada la ausencia de policías, jueces y cárceles, se procedió al aislamiento social del asesino. En una tribu, el individuo no es nada. Es como una gacela. Fuera del grupo no tiene escapatoria. Perece. Y así fue. Deambuló triste y enajenado por el poblado y sus alrededores hasta que se suicidó, colgándose de un árbol.
No creo, afortunadamente, que Carmelo tenga que hacerlo. Pero el ejemplo sirve para mostrar la soledad del corredor de fondo en una sociedad recelosa y cautelosa. ¿Y cobarde? ¡Silencio, hermanos! Dejemos que Carmelo vaya al psiquiatra. Es lo menos que le puede pasar al que se enfrenta a la Idea Sagrada. ¡Qué más da que la ley le apoye! No la cumplimos cuando no queremos hacerlo y no pasa nada. ¡Españolista el que lo diga! Además, en última instancia, lo que cuenta es, como dice Joan Ridao, 'la voz del pueblo catalán'. O sea, un orfeón. Por favor, tomen nota del que desafine.
Y seguiremos con las mentiras, rebozadas de sonrisas, hasta que la gente decida que ya no puede soportar más su maquillaje.
Sebastián Urbina.
viernes, 17 de octubre de 2008
Artículo de Gerardo Hernández Les * en “La Opinión” de Málaga del 17 de octubre de 2008
El debate sobre la naturaleza y funcionamiento de nuestros partidos está abierto desde el origen de nuestra reciente democracia. Nuestra transición democrática fue, en realidad, un proceso cruento para sus principales actores políticos. Unos (la UCD) pagaron la factura del franquismo y otros (el PCE) la del antifranquismo. Nadie duda de que el gran beneficiario de aquella coyuntura histórica fue el PSOE. Pero la ilusión que despertó en los ciudadanos la llegada de los socialistas al poder en 1982 no les hizo diferentes a los demás partidos nacionales en cuanto al papel que el partido debe jugar respecto al resto de la sociedad y ante sus propios militantes. Seguramente, si ha habido un partido, en todos los años de nuestra democracia, en el que el poder del aparato ha sido impermeable a la participación de los ciudadanos, pero, sobre todo, a la de sus propios afiliados, en cuanto a la igualdad de oportunidades respecto a la ocupación de cargos orgánicos o presencia en las listas electorales, ese ha sido el PSOE.
En cuanto al PP, no parece tampoco ante la opinión pública como un dechado de democracia. El conflicto interno vivido en la preparación del reciente Congreso de Valencia, y su desenlace final, no es precisamente el mejor ejemplo para resolver los problemas de liderazgo en una sociedad avanzada.
Sirva esto para decir que nuestros partidos no son ajenos al deterioro que ha sufrido nuestra democracia desde la aprobación de la Constitución en 1978. Siendo, los partidos, constitutivamente la columna vertebral de cualquier régimen democrático, en nuestra sociedad no han sabido jugar el papel equilibrador que se les demandaba, y su función se ha concentrado en seleccionar élites gobernantes y promocionar cargos públicos, más que de ser auténticos representantes de los ciudadanos. Su obsesión por hacerse con el control de todas las instituciones sociales (públicas y privadas), y su aspiración -cuando gobiernan- de confundir el Partido con el Estado, les hace responsables en alto grado de la mayor parte de los problemas que hoy padece la democracia española.
Son estos partidos los que han terminado por hacer del Parlamento una lonja donde ponerse de acuerdo en los despachos sobre el valor y precio que conllevan las relaciones de poder y su reparto, y no el lugar donde debatir sin ventajismos los problemas que preocupan a los ciudadanos.
Sabemos que hacer en España un partido plenamente democrático es muy difícil, máxime en una sociedad con un evidente déficit de cultura democrática, y presa de la apatía participativa que los propios partidos hegemónicos le han infundido; pero también sabemos que no es posible regenerar la democracia con estructuras partidarias que han demostrado tener éxito para crear y perpetuar nomenclaturas políticas, pero no para servir a los intereses de los ciudadanos.Los medios y los fines son inseparables. No es posible lograr metas pretendidamente transformadoras con estructuras burocráticas y autoritarias, que sólo pueden albergar militantes oportunistas, sumisos al poder dominante del momento, y cuadros políticos predispuestos a realizar una práctica política manipuladora, cuya lógica -que no es otra que la de servir a su propio interés personal- va por un lado, y la de la sociedad va por otro.
Un partido de nuevo tipo, alternativo a las agotadas formaciones políticas conocidas, tiene que elevar el listón ético de la democracia y entender que ésta no es sólo un sistema para elegir gobernantes, sino una forma de vida y de convivencia, que todavía está lejos de hallarse entre nosotros. Ello exige esforzarse en crear una nueva cultura política, ejemplarizándola en su propio seno, y difundiéndola en la sociedad con todos los medios a su alcance. Es un trabajo de muchos años, y reclama la apertura de una vía que vincule la política con la cultura, con la cultura en general.
En los partidos, como en la sociedad, existen dirigentes y dirigidos. Esta jerarquización se acepta con naturalidad cuando los unos son fruto de la legitimidad democrática y los otros disponen de los cauces de participación adecuados, y las funciones de responsabilidad y de subordinación se suceden de forma alternativa y reglada. Estamos hablando de formas propias de una democracia abierta que, hasta ahora, no han sido las propias de nuestro Estado de Partidos.
Es claro que cuando hablamos de democracia -en la sociedad y en los partidos- no estamos hablando de democracia directa ni de toma de decisiones asamblearias, sino de democracia representativa, o sea, elecciones primarias, voto directo y secreto, listas abiertas, y consecuente legitimación para el ejercicio temporal de los cargos electos. Lo contrario es, con todo el maquillaje ´democrático´ que se quiera, entronizar algún tipo de poder burocrático, que para sostenerse y justificarse ante si mismo y ante los ciudadanos, sólo puede fundamentarse en la sutil utilización (y a veces ni eso) del principio de autoridad y en el culto a la personalidad de los líderes.Un partido que apueste por la democracia interna sin tapujos, no permitirá que sus militantes tengan menos derechos que los que la Constitución otorga a cualquier ciudadano; ni tampoco la incoación de expedientes de expulsión a quienes no incurran en presuntos delitos que puedan estar tipificados en el Código Penal.
En las actuales estructuras partidarias ha calado la opinión de que practicar la democracia supone riesgos, por eso las elecciones primarias en España no han pasado de la fase de estado embrionario. En realidad, los riesgos sólo los corren quienes dirigen los partidos y están obsesionados por controlarlo todo, y convencidos que solamente ellos saben lo que les conviene a los demás.
Pero en España, si queremos regenerar la sociedad, tendremos que empezar por regenerar nuestros partidos y fortalecer su imagen y credibilidad ante los ciudadanos; y eso sólo será posible con más democracia interna, aceptación de la discrepancia, más debate -todo lo ordenado que se quiera- y menos modelos de control. Este es el reto que tenemos por delante quienes no nos resignamos a vivir en una sociedad desarrollada con un régimen democrático de tan baja calidad como el que ha devenido en la España del presente.
* Miembro del Consejo Político de Unión, Progreso y Democracia y coordinador del partido en Málaga
lunes, 13 de octubre de 2008
DERECHOS E INDIVIDUOS
Los derechos no son parte de la naturaleza como lo son, por ejemplo,las piedras. Tampoco los individuos. Una cosa es la existencia de miembros de la especie 'homo sapiens' y otra cosa distinta son los individuos. Los seres humanos hemos creado, a lo largo de la historia, la rueda, la máquina de vapor, la penicilina, los aviones y un largo etcétera. En este 'largo etcétera' tenemos que incluir los derechos y los individuos. Son, por tanto, creaciones nuestras.
Empezaremos por los individuos. Es probable que el individualismo, del que los occidentales somos herederos, tenga uno de sus relevantes orígenes en Sócrates. Sócrates animaba a conocerse a sí mismo. Así figura en el templo de Delfos, 'Conócete a ti mismo'. Pero no se trata del individualismo propio de la sociedad post-industrial de nuestros días. Pretendía que los hombres reconocieran sus límites, su ignorancia, y que entendieran que el conocimiento reside en la virtud.
Durante mucho tiempo no existió un concepto de dignidad humana quepudiera oponerse a la comunidad y que se tradujera en derechos individuales. Es por eso que Antígona, el famoso personaje de latragedia de Sófocles, sólo puede apelar a leyes divinas para oponersea las leyes humanas promulgadas por el tirano Creonte.
La idea de dignidad, el valor intrínseco de los seres humanos por el hecho de serlo, tiene mucho que ver con las ideas iusnaturalistas. Es cierto que Guillermo de Ockam anticipó la idea de derecho subjetivo através del concepto de ius fori, para referirse a la potestad de reivindicar jurídicamente alguna cosa como propia. Pero el énfasis hay que ponerlo en los llamados derechos naturales, que no dependían ni de la ciudadanía, ni de las leyes del Estado. Estas ideas, de los derechos naturales inalienables, se plasmaron en las Declaraciones de Derechos de finales del siglo XVIII. La Escuela de Salamanca, Grocio, Locke y otros, ayudaron a configurar estas revolucionarias ideas que se insertan, aunque modificadas, en los actuales Derechos Humanos.
Al hablar de individuos pensemos en Ortega y su conocida afirmación de que la vida es un proyecto en una determinada circunstancia. Este proyecto, para que tenga sentido, ha de ser libre, aunque sea dentro de los límites de mi circunstancia. Cuando el sujeto no es autónomo sino miembro de una tribu, de un rebaño, la individualidad y el individuo no han aparecido todavía. Pero el individuo es compatible con la afirmación de que es, también, un ser social. Sin embargo, el individuo es incompatible con la afirmación de que es miembro de una tribu, la oveja de un rebaño.
La aparición, lenta y costosa, del individuo y la individualidad van de la mano de nuevas ideas, de nuevas instituciones, de nuevos sistemas de simbolización. Pero si el individuo y la individualidad quebraron el sueño romántico de una comunidad primigenia, feliz y hermanada, la historia no acaba aquí. Algunos dicen que el capitalismo, no satisfecho con la destrucción de la comunidad, ha destruido, a su vez, la individualidad.
¿Cómo? Por medio de la sociedad de consumo. Masas de consumidores compulsivos aceptarían el nuevo 'opio' del pueblo, el consumismo. Si el individualismo era malo por haber destruido la comunidad primigenia y sus lazos sagrados, ahora es peor. Del egoísmo individual de las sociedades industriales habríamos pasado a los rebaños alienados yconsumistas de las sociedades post-industriales. De ahí la añoranza por el 'buen salvaje' de Rousseau y mitos similares. Ellos nos devolverían a la Arcadia feliz, al claustro materno.
Porque el hombre primitivo, se dice, era feliz. La civilización, el dinero y la propiedad privada habrían desviado a los hombres de su verdadera esencia, creando necesidades falsas y artificiales. Pero no todo está perdido. Quedan algunos resistentes que no se dejan arrojar al abismo del consumo y el conformismo. Ellos serían los pocos que se atreven, lúcidamente, a denunciar esta nueva tragedia alumbrada por el capitalismo sin escrúpulos.
Volvamos a la realidad y preguntémonos ahora por los derechos subjetivos. Recordemos algo que ayudará a entender el problema. Una expresión como 'derechos subjetivos', tiene propiedades esenciales en la medida en que las personas hagan de tales propiedades condiciones necesarias para la utilización de tal expresión. Utilizaré la palabra 'relevantes' (en vez de 'esenciales') para referirme a las características o propiedades de los 'derechos subjetivos'. Estas expresiones aparecen en contextos históricos concretos y dependen, para su significado, de los usos que las personas hacen de las mismasy de las características relevantes que les atribuyen.
Una diferencia importante entre el iusnaturalismo tradicional ylos planteamientos positivistas, en general, es que, en el primero, el derecho subjetivo es independiente de lo que diga el derecho objetivo. Pero en el segundo, no es así. De ahí que para este último, alguien tiene un derecho subjetivo solamente cuando está incorporado o reconocido por el derecho objetivo. Es decir, por el sistema jurídico vigente.
Esto plantea los consabidos problemas de si la justicia legal agota lo que es justo, o si hay espacio para la justicia extra-legal. En resumen, Pepe tiene un derecho subjetivo a vender su piso a María, si el ordenamiento jurídico vigente reconoce que personas con ciertas características (que cumplen Pepe y María) pueden vender y comprar un piso, cumpliendo ciertas formalidades.
Ahora bien ¿qué sucede con las personas jurídicas? Sabemos que Pepe yMaría existen. Los conocemos y hemos hablado con ellos. Pero ¿podemos conocer y hablar con una persona jurídica? ¿Qué tipo de existencia tiene?
La existencia de las personas jurídicas, como una sociedad anónima, pertenece a una categoría ontológica diferente a la de las personas de carne y hueso. Se trata de existencias derivadas. También las podemos llamar 'constructos'. Pues bien ¿tienen las personas jurídicas derechos subjetivos, como los tienen Pepe y María? Vayamos por partes. ¿Qué es una persona jurídica?
Hay diversas teorías acerca de lo que es una persona jurídica. Unos han dicho que no hay personas jurídicas sino que se trata de un conjunto de bienes afectados a un determinado fin. Por ejemplo, obtener beneficios, u otro cualquiera. Otros han dicho que las personas jurídicas son entidades reales que se independizan de la voluntad de las personas humanas que las han creado. Otros han dicho que son ficciones útiles. Por su parte, Hans Kelsen decía que la persona jurídica es un conjunto de normas, pero resulta difícil admitir que a un conjunto de normas se le puedan atribuir derechos y deberes.
Parece que la idea de Herbert Hart es la más aceptable. Recordemos que hay términos con referencia. Por ejemplo, 'mesa' tiene como referencia un artefacto que usualmente tiene cuatro patas. Pero hay términos o expresiones sin referencia. A diferencia de 'mesa', el término 'justicia' no tiene referencia. Este sería, también, el caso de 'persona jurídica'. Por tanto, 'persona jurídica', cumpliría una función técnica, sin que se refiera a ningún hecho o cosa que podamos ver y tocar.
En conclusión, en vez de tratar de entender 'persona jurídica' por referencia a cosas, o por referencia a organismos supraindividuales, pensaremos en términos de funciones. En tal caso, la pregunta pertinente será, ¿Qué funciones cumplen las personas jurídicas?
Hemos visto un ejemplo en el que María compra un piso a Pepe. ¿Qué sucede si Luís compra un piso, en su calidad de Presidente de una sociedad anónima? Que no lo hace para si mismo, sino en representación de la sociedad. Pero esto tiene consecuencias, que no son naturales sino jurídicas. Por ejemplo, no podrá dar este piso en herencia a su hijo Antonio ya que no es de su propiedad, sino que pertenece a una persona jurídica de la que es representante.
Si Luís (persona física) compra un piso puede expresar su voluntad ante el Notario y ante el vendedor del mismo. Pero ¿puede una persona jurídica ir al Notario y manifestar su voluntad de comprar un piso, como puede hacer Pepe? No puede. Tendrán que ser personas físicas, debidamente acreditadas, las que tengan que actuar según digan las leyes vigentes. Aunque lo hagan en representación de una persona jurídica. Las personas jurídicas sin personas físicas son como los coches sin gasolina. No pueden andar.
El problema no es que nuestras creaciones (como las personas jurídicas) cumplan una serie de funciones, más o menos beneficiosas para los seres humanos. El problema aparece cuando se cree que tienen vida propia. Esto sucede con términos como 'clase obrera', 'Nación', 'Estado y burocracia', etcétera. Algunas personas creen en ellos como entidades autónomas, que están por encima de los seres humanos de carne y hueso. Este es el caso de 'la Nación' para los nacionalistas.
En resumen, Max Weber decía que las formaciones sociales no son sino desarrollos y entrelazamientos de acciones específicas de personas individuales. Pues bien, algo parecido podemos decir de las personas jurídicas.
El proceso de concentración urbana que se produce entre los siglos XVII y XVIII en Europa, fomenta enormemente la riqueza, el comercio, los intercambios, la complejidad social, así como el énfasis en el individuo y el individualismo. La división del trabajo, la contabilidad racional, la búsqueda del beneficio al margen de las necesidades domésticas, la ética protestante, entre otros elementos, ayudarán al desarrollo y consolidación del capitalismo. Que es el que más y mejor ha fomentado el individualismo, los derechos individuales y la responsabilidad individual.
Además, no ha destruido la comunidad, sin más, sino un cierto tipo de comunidad en la que el individuo tiene un papel subordinado frente a los supuestos intereses objetivos (y mejores) de cualquier animal metafísico, llámese 'la Nación', 'el Colectivo', 'el Bien Común', 'el Estado' y similares. Todo esto no significa que la división social del trabajo y la especialización no planteen problemas. Pero no los analizaré aquí.
La sociedad industrial es una de las formas en que se materializa la distinción hecha por el sociólogo F. Tönnies entre las relaciones humanas de carácter comunitario (Gemeinschaft) y las relaciones humanas de carácter societario (Gesellschaft). En las primeras, hay relaciones interpersonales (digamos, cara a cara), poca división social del trabajo y fuerte cohesión social. En las segundas, la convivencia es más anónima, el consumo es más individualizado y hay una intensa división social del trabajo.
Se trata, en definitiva, del paso de las sociedades agrario-tradicionales a las sociedades industriales, más individualistas, más secularizadas y con menor cohesión social. A pesar de que ninguna de las dos formas citadas se materializa de forma absolutamente pura y excluyente. Por ejemplo, las relaciones familiares son un caso de relación comunitaria (Gemeinnschaft) que se mantiene dentro de un contexto societario (Gesellschaaft).
En la sociedad civil, las tendencias comunitarias se han apoyado, principalmente, en la tradición hegeliano-marxista. En cambio, las tendencias societarias se han apoyado, entre otras, en las aportaciones de la escuela moral escocesa del siglo XVII. ¿Qué importancia tiene esto? Veámoslo.
Los ilustrados escoceses (liberales del siglo XVIII) elaboraron una definición de sociedad civil en la que se enfatizaban las libertades políticas con gobiernos limitados, la libre asociación entre individuos y el libre mercado. Podemos ver que individuo, libertades y propiedad privada son ingredientes esenciales en esta visión de sociedad civil. Sin embargo, aunque enfatizaron la importancia de los individuos autónomos y responsables no ignoraron que estaban insertados y arraigados en una comunidad.
Pero hay otra visión de la sociedad civil. Importante como la otra pero muy diferente en sus postulados y consecuencias. Es la tendencia hegeliano-marxista. En esta tradición (con sus matices y tendencias) se enfatizan, no los individuos de carne y hueso, sino los sujetos colectivos. Estado y burocracia, clase obrera o Nación, serían entes colectivos privilegiados. De ahí el culto al Estado, o el culto a la Nación. Sólo interesa decir que, en esta visión de la sociedad civil, los sujetos colectivos se autonomizan y adquieren vida propia. Una consecuencia es que los individuos de carne y hueso pierden importancia y autonomía, y se subordinan a los supuestos intereses objetivos de estos 'animales metafísicos'. Un verdadero peligro para la libertad individual.
Los Derechos Humanos, a los que antes me referí, suelen dividirse en D.H. de 1ª, 2ª y 3ª generación. Los de 1ª Generación son derechos frente al Estado. Es decir, son derechos para que el Estado no interfiera en la vida de los ciudadanos. Como decía Kant, 'para que cada uno pueda buscar la felicidad a su modo'. En cambio, los D.H. de 2ª generación son, por el contrario, derechos en los que se exige que el Estado intervenga en la vida de los ciudadanos. Se trata de derechos sociales, como las vacaciones, la vejez, seguros sociales, etcétera. Mientras que los de la primera generación se llaman derechos de libertad, los segundos se llaman derechos de igualdad. Finalmente, los D.H. de 3ª generación se refieren, básicamente, a un medio ambiente equilibrado y sostenible; derecho al desarrollo, y derecho a la paz.
Con independencia de que sea sensato extender los derechos (más allá de los derechos de 1ª generación y unos mínimos (y sostenibles) derechos sociales) es importante retener que la principal función de los derechos individuales es la de ser un límite a los objetivos colectivos. Dicho con otras palabras. Permiten evitar que con la excusa (más o menos justificada) del bien común, se violen derechos individuales básicos.
Y esto ¿por qué? Porque, afortunadamente, creemos (eso espero) que el individuo es el reducto inviolable que permite que la sociedad democrática tenga sentido. No se trata de negar ni la sociedad, ni el bien común. Se trata de no olvidar la recomendación de Milton Friedman.
'Una sociedad que pone la igualdad por encima de la libertad, terminará sin libertad ni igualdad'.
¿Por qué? Porque las mayores cotas de igualdad se consiguen a costa de la libertad de los demás. Y si queremos vivir en una sociedad de hombres libres no podemos acosar y estrechar la libertad para conseguir una utopía peligrosa e inalcanzable, la igualdad material, la igualdad de resultados. Es el tipo de igualdad ambicionado por la tradición hegeliano-marxista y compañeros de viaje.
En su libro 'La dignidad del individuo', dice David Boaz, "Los conservadores desean ejercer el papel de padres, decir a los ciudadanos lo que deben y no deben hacer. Los socialdemócratas quieren reemplazar a las madres, alimentar a los ciudadanos, vestirles, limpiarles la nariz. Los liberales sólo desean tratar a los ciudadanos como adultos".
Terminaré con un canto a la libertad, que no sólo incluye los derechos subjetivos sino, también, la responsabilidad individual, rechazada por los que creen en rebaños y tribus, amparados en teorías comunitaristas de diverso signo. Recordemos que las personas que no quieren ser responsables de sus actos, los imputan a 'la sociedad', a 'los padres', a 'los maestros, o lo que haga falta. De ahí que se conviertan en 'niños perpetuos'. Son los que exigen derechos, pero repelen las obligaciones y la responsabilidad individual. Y siempre hay políticos irresponsables que animan a los ciudadanos a convertirse en niños, para poder ejercer de padres y madres. Putativos, por supuesto.
Sebastián Urbina.
martes, 23 de septiembre de 2008
NO A LA IMPOSICION LINGÜÍSTICA

Manifestación el 28 de septiembre a las 11 horas en BCN. ¡COLABORA!
Diremos no a la imposición lingüística en nuestras escuelas. No a la Ley de Educación de Cataluña. Si al bilingüismo en la educación.
El 28 de septiembre a las 11 horas, bajo el lema "No a la imposición lingüística en nuestras escuelas", Ciudadanos convoca a la sociedad civil y a las instituciones de Cataluña y de otras comunidades a una gran manifestación en Barcelona para defender el bilingüismo en la enseñanza en Cataluña. ¡VEN CON TU FAMILIA Y AMIGOS!
Recorrido: De Plaza Urquinaona a Plaza Sant Jaume.
sábado, 6 de septiembre de 2008
De capitán rojillo a pontífice nacionalista
3 septiembre 2008
- “Si estamos unidos [los partidos catalanes], podemos. Necesitaremos muchas dosis de prudencia, discreción, unidad, ambición, determinación y un punto de audacia. Nuestra ambición no es desmesura, y si tenemos la tenacidad de Terradellas, la convicción de Pujol, la visión de Maragall, podremos.” (El País, 29 agosto 2008)
Como ponen de manifiesto estas palabras, el PSC, con su secretario general a la cabeza, está intentando asumir el liderazgo del nacionalismo catalán desde el Gobierno de la Generalitat, anteponiendo en su empeño los intereses particulares de su Comunidad a los intereses generales del Estado. Como ocurría en el Antiguo Régimen con la nobleza, los actuales dirigentes “socialistas” catalanes contemplan y denuncian como una intromisión intolerable cualquier iniciativa general del Estado, por mínima que ésta sea; requieren la desmembración de cualquier servicio o función del Estado y hasta de las empresas públicas, sin importarles un ápice si ello mejora o no la eficiencia del servicio; y, en fin, demandan entablar a estos efectos negociaciones bilaterales con el Gobierno de España, como si Cataluña, en lugar de una Comunidad Autónoma, fuera un estado independiente. Y cuando el Gobierno español se atreve en contadas ocasiones a establecer alguna normativa común, la respuesta es la misma: incumplen la ley y amenazan con la desafección de Cataluña, una entidad que como las antiguas deidades piensa y quiere y de la que, al parecer, ellos se han convertido en sus oráculos.
No estamos hablando, por hablar. La reacción de los partidos catalanes ante el Real Decreto (1513/2006 de 7 de diciembre) de enseñanzas mínimas que requería aumentar de 2 a 3 horas el tiempo dedicado a la enseñanza de Lengua y Literatura castellanas en la enseñanza primaria en Cataluña (véase mi artículo “Montilla incumple la ley”), prueba que hasta iniciativas tan inocuas como ésta, son inmediatamente tachadas por los partidos catalanes de intromisiones intolerables en las competencias propias de Cataluña. Lo que es peor, el propio Sr. Montilla ha firmado dos decretos consecutivos, llamados moratorias, para que las escuelas puedan incumplir el Real Decreto con total impunidad y ha declarado en el propio Parlament que el Real Decreto no entrará en vigor en Cataluña. Ante la pasividad de la Ministra de Educación y Ciencia y del Gobierno, me pregunto: ¿para qué se molesta el Gobierno del Sr. Rodríguez Zapatero y sus señorías en redactar y aprobar reales decretos que se incumplen sin que aquí pase nada?
En cuanto a desmembración de los servicios y funciones del Estado y de las empresas públicas, cabe destacar por su importancia la pretensión de la Generalitat de cerrar el sistema judicial en el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, la exigencia de recaudar todos los impuestos por una agencia tributaria catalana o las reiteradas demandas de que se traspase la gestión del servicio de cercanías de RENFE o la gestión del aeropuerto del Prat a las administraciones catalanas. Todas estas demandas tienen dos objetivos que se refuerzan mutuamente: aumentar, desde luego, los recursos controlados por la Generalitat y, al mismo tiempo, debilitar a la Administración Central del Estado. No tengo noticia de ningún experto en leyes o hacendista de renombre al que se le haya ocurrido, por ejemplo, proponer la eliminación del Tribunal Supremo o la desmembración de la oficina federal de impuestos (Internal Revenue Service) de los Estados Unidos. Tampoco conozco a ningún reconocido experto en transporte que haya demandado, por ejemplo, que los servicios ferroviarios locales o regionales se segreguen en Alemania de la operadora nacional (Bahn). Si de mejorar la eficacia de estos servicios se tratara, hay una infinidad de medidas que se podrían adoptar para mejorar su funcionamiento, pero dudo que ninguna de ellas fuera en la línea de las demandas de los políticos catalanes. No tengo ninguna duda, sin embargo, de que bastantes hermanos, primos, sobrinos y amigos de los dirigentes políticos catalanes (maragalles, carodes-roviras, montillas, nadales, etc.) encontrarían buenos empleos si el control de estos servicios se traspasara a la Generalitat.
La reforma de la financiación autonómica, un asunto que ha tensado las relaciones entre el PSC y el PSOE este verano, permite ilustrar la concepción arcaica del Estado que domina a los dirigentes políticos catalanes. Su posición se resume fácilmente: según el Estatuto en vigor desde el 9 de agosto de 2006 el Gobierno español está en la obligación de negociar bilateralmente con la Generalitat un acuerdo sobre financiación en el plazo de dos años; y, como se ha sobrepasado el plazo sin alcanzarse a un acuerdo, la Generalitat concluye que el Gobierno español está incumpliendo una ley. Por una vez, Solbes, Ministro de Economía y Hacienda del Gobierno español, ha puesto algo más que la cartera de pagano sobre la mesa y parece dispuesto a presentar resistencia a Castells&Cia. Al Ministro le ha bastado con recordarles que él ya presentó antes del 9 de agosto una propuesta de financiación, calificada como una “afrenta a Cataluña” por algunos partidos políticos, que la Generalitat rechazó de plano. El problema de fondo radica en que el Sr. Montilla sigue emperrado en que Cataluña, una Comunidad histórica y singular, debe negociar su financiación con el gobierno español al margen del resto de CCAA. Nadie pone en duda de las peculiaridades de Cataluña, la mayoría de ellas más anecdóticas que sustantivas en relación al tema que nos ocupa, pero ello no es óbice para reconocer que el pilar de un estado moderno y democrático son los ciudadanos, sujetos de derechos y deberes, no los territorios y los derechos históricos asociados a ellos. Por ello, el Gobierno español tiene la obligación de negociar la financiación autonómica multilateralmente con el conjunto de CCAA para asegurarse de que el resultado final responde a los intereses generales. Que subsistan en pleno siglo XXI dos comunidades, El País Vasco y Navarra, con conciertos anacrónicos, debería llevar al gobierno catalán no a intentar emularlas, sino a exigir la eliminación progresiva de los injustos privilegios de que éstas gozan. Por cierto, que, en contra de lo que a veces se argumenta, la negociación multilateral resulta perfectamente compatible con el establecimiento de un nuevo sistema de financiación más justo, si éste es el problema del actual sistema, y deja abierta a las CCAA la posibilidad de imponer recargos autonómicos a los tributos estatales o incluso establecer nuevos tributos autonómicos destinados a financiar infraestructuras regionales, aumentar los salarios de los empleados de la administración autonómica o, si se considera conveniente, financiar “embajadas” en otros países o promover selecciones deportivas, como hace la Generalitat de Cataluña.
En este contexto de confrontación abierta con el gobierno español sobre la financiación autonómica hay que situar las palabras del discurso del Sr. Montilla, transustanciado por obra y gracia del espíritu (¿santo?) de Terradellas, Pujol y Maragall en el nuevo pontífice del nacionalismo catalán. El Sr. Solbes ha hecho bien en resistirse a firmar un acuerdo bilateral con los políticos catalanes, porque sentaría un precedente cuya extensión a otros ámbitos resultaría nefasta. Y hay que aplaudir su entereza al recordar al gobierno catalán que si no se alcanza un acuerdo, el Gobierno español, surgido de unas elecciones legislativas generales, impondrá su criterio. A la vista de esta firme reacción del vicepresidente, pienso que no andaba tan errado, cuando hace unos meses (véase, mi artículo “Luces, sombras y esperanzas”) señalaba esperanzado ciertos atisbos de cambio en la actitud del Gobierno tanto en materia terrorista como en relación a Cataluña. El Sr. Rodríguez Zapatero puede ser un optimista antropológico, pero no tan insensato como para no sacar conclusiones de las dos amargas experiencias vividas en la pasada legislatura: el fracaso de la negociación con ETA y la actitud de los partidos catalanes, liderados por el PSC, que le sirvieron frío un proyecto de Estatut, inconstitucional, sin duda, pero sobre todo desleal con el Gobierno de España. La misma deslealtad, por cierto, que denunciara con amargura tantas veces Manuel Azaña al analizar el comportamiento de la Generalitat en la República y la guerra civil.
¿Qué postura debería adoptar el PP en las actuales circunstancias? No tengo ninguna duda: apoyar con decisión al Gobierno español. ZP puede ser un pirómano, como Rajoy lo ha calificado, pero cuando el monte arde, el único comportamiento admisible en un hombre de estado es ayudar el hombro para extinguir el fuego, incluso si ello atenúa el desgaste del gobierno. Ya llegará el momento apropiado de determinar y exigir responsabilidades por lo ocurrido. Por ello, alguien debería llamar al orden a la Sra. Sánchez Camacho, nueva Presidenta del PP en Cataluña, cuyas declaraciones en apoyo del aquelarre nacionalista contra el gobierno a cuenta de la financiación no han podido ser más desafortunadas. PSOE y PP debieran actuar en ésta y otras materias como partidos nacionales, y sumar fuerzas, para no acabar siendo rehenes de sus propios barones o, lo que pudiera ser todavía peor, de los nacionalistas catalanes, vascos y gallegos que representan a una exigua minoría del electorado español. En cuanto al PSC, un partido nacionalista más, ojalá que se decidiera de una vez a formar grupo parlamentario propio en el Congreso, porque tal vez entonces el PSOE se decidiera a extender su organización a Cataluña, liberándose de las hipotecas que le endosan Montilla, Iceta, Castells, Zaragoza y Cia. Sería todo un acontecimiento ver a todos estos capitanes responsabilizarse de una campaña electoral y observar la respuesta de su electorado en el Palau Sant Jordi en ausencia de algunos primos –nunca mejor dicho- españoles, como Felipe González y Rodríguez Zapatero.
lunes, 1 de septiembre de 2008
De la bárbara prosperidad a la opulencia egoísta
31 agosto 2008
Catedrático de Fundamentos del Análisis Económico
Departamento de Economía e Historia Económica
Universidad Autónoma de Barcelona
La llegada de unas decenas de miles de africanos a las costas canarias disparó la alarma entre los ciudadanos españoles hace un par de veranos y vuelve a ser noticia cada vez que una patera arriba con su carga de desesperados náufragos. Resulta cuando menos paradójico que la llegada de estos desvalidos cause, casi tanta alarma entre los despreocupados veraneantes como la escalada incontenible de los precios de la gasolina y la ración de paella. ¿Qué suerte de oscura amenaza representa para nuestro confortable nivel de vida el pacífico desembarco de unos miles de hombres, mujeres y niños africanos, desarmados, inermes y exhaustos, en las playas y los puertos de la octava -o décima, da igual- potencia económica del mundo? ¿Por qué suscita tanta preocupación y rechazo su llegada, cuando el país ha acogido sin pestañear a 5 ó 6 millones de inmigrantes, ricos y pobres, venidos desde todos los rincones del mundo, en la última década? Acaso la respuesta a estas preguntas haya que buscarla en la peculiar relación que han mantenido los europeos con el continente negro en las últimos 500 años.
A comienzos del siglo XVI, Europa Occidental había logrado alcanzar y superar el nivel de desarrollo comercial e industrial de las civilizaciones orientales más avanzadas -Bizancio, el Imperio Árabe y China- y, merced a su recién estrenada preeminencia naval y militar, estaba en condiciones de iniciar una expansión territorial, económica y política sin precedentes desde el Imperio Romano. El control de las rutas comerciales en el Océano Índico y, sobre todo, la apertura de todo un continente, América, dotado de grandes recursos minerales, tierras y bosques prácticamente ilimitados, proporcionaron un nuevo y poderoso impulso al desarrollo de varios países europeos que encontraron en África una reserva casi inagotable de mano de obra para acometer la explotación de los nuevos territorios americanos. Ni el cristianismo, ni el renacimiento cultural de Europa, pudieron detener el inicio del bárbaro comercio y el florecimiento de una institución, la esclavitud, que había sido ya abandonada en los reinos cristianos.
Así se inició la peculiar relación comercial entre la Europa atlántica y África cuyas trágicas consecuencias todavía hoy pueden apreciarse en América y, muy especialmente, en EEUU. Desde el último tercio del siglo XV hasta casi finales del siglo XIX, los europeos pusieron sus naves rumbo a las tierras de África. Allí compraban hombres, mujeres y niños, a cambio de manufacturas textiles, armas y pólvora, bebidas alcohólicas y otros bienes de consumo y embarcaban su negra carga hacia el nuevo continente donde la vendían a buenos precios a los traficantes de esclavos y propietarios de plantaciones, ávidos de mano de obra. Así se levantaron grandes fortunas, primero, en las plantaciones de azúcar, y más tarde en las de arroz, índigo, tabaco, algodón y café. Estimaciones realizadas por Philip D. Curtin cifran en torno a 275.000 el número de esclavos que fueron importados entre 1460 y 1600 y en casi cinco veces esa cifra (1.341.100) los importados entre 1601 y 1700, siendo Brasil, las Indias Occidentales y otras colonias españolas los principales destinos.
Escaso fue el tráfico en estos siglos hacia las colonias británicas continentales donde la endémica escasez de trabajadores y la dureza de las faenas en las plantaciones, hizo rentable la importación de siervos blancos, hombres y niños que eran deportados de la metrópoli y obligados a trabajar para los plantadores en las colonias durante un cierto número de años antes de recobrar su libertad. En 1619, Virginia recibió los primeros 100 niños pobres y también el primer cargamento de esclavos africanos, pero, según Frederic Bancroft, el crecimiento de la población de esclavos negros fue lento, como demuestran las estimaciones disponibles para Virginia (300 negros en 1650 y 2.000 en 1721) y para el conjunto de colonias británicas (75.000 en 1725).
Durante el siglo XVIII, el tráfico de esclavos en el Atlántico se intensificó hasta que comenzó a ser prohibido en la primera década del siglo XIX. Los principales destinos continuaron siendo Brasil (1.891.400), las colonias británicas (1.401.300), francesas (1.348.400) y holandesas (460.000) en el Caribe, y las colonias españolas (578.600). A estos destinos ya tradicionales se sumaron con mayor intensidad las colonias británicas continentales, convertidas en los Estados Unidos, cuyas importaciones alcanzaron 348.000 esclavos entre 1701 y 1810. En total, los territorios americanos importaron algo más de seis millones (6.051.700) africanos en ese siglo, alcanzando el flujo anual medio entre 1761 y 1780, las dos décadas en que el tráfico alcanzó su mayor apogeo, la imponente cifra de 65.500 esclavos, superior a todos los africanos que han alcanzado en cayucos y pateras las costas españolas en los últimos tres años.
La importación de esclavos desde el continente africano, que no la institución ni el tráfico de esclavos, se prohibió en Dinamarca en 1805 en los Estados Unidos e Inglaterra en 1808, y oficialmente también en otros países, si bien brasileños y portugueses, franceses y españoles continuaron con la importación de esclavos hasta mediado el siglo. Las importaciones entre 1811 y 1870 fueron muy inferiores, 1.898.400, y tuvieron como destinos principales Brasil (1.145.400) y el Caribe español (606.000). Por otra parte, las viejas colonias de Maryland y Virginia, donde se concentraban la mitad de los esclavos a finales del siglo XVIII en los Estados Unidos y cuyos suelos habían quedado exhaustos por la sobreexplotación de la tierra, se convirtieron en la gran reserva que permitió satisfacer la demanda creciente de esclavos impulsada por el imparable crecimiento de la producción de algodón en los nuevos estados y territorios de Alabama, Arkansas, Louisiana, Florida, Mississipi, Tennessee y Tejas. El tráfico interestatal de esclavos fue intenso hasta el estallido de la Guerra Civil en 1861 y resulta paradójico que tantos próceres de la independencia y paladines de la democracia, como Madison, Jefferson, Washington, etc., fueran plantadores cuyas haciendas, escasamente rentables, sobrevivieron merced a los ingresos que les proporcionaron el crecimiento natural de sus reatas y la venta de sus excedentes a traficantes de esclavos.
Hoy resulta difícil aceptar que la creciente prosperidad de los muy cristianos estados europeos y sus colonias americanas, así como la expansión de las revolucionarias ideas que condujeron a la disolución del Antiguo Régimen y el advenimiento de la democracia en América y Europa, se fraguaran al mismo tiempo que la esclavitud vivía su edad de oro en las colonias americanas. Prosperidad y barbarie avanzaron de la mano durante cuatro siglos sin que nadie, ni portugueses, ni británicos, ni franceses, ni españoles, ni holandeses, cuestionara seriamente el tráfico de esclavos, un negocio sustentado en tres pilares nauseabundos: el apresamiento de hombres, mujeres y niños y su conducción a los puertos de embarque en África; su posterior venta a traficantes europeos y brasileños que los embarcaban para emprender la arriesgada travesía hacia las colonias americanas en condiciones infrahumanas; y, finalmente, la venta de los supervivientes del viaje a traficantes locales y propietarios de haciendas interesados en explotar su fuerza de trabajo hasta la extenuación, si así convenía. Baste con recordar que la Constitución de los EEUU de 1787 consideraba a las “otras personas, un eufemismo para evitar la palabra esclavos, mera propiedad mueble de sus propietarios, como el ganado.
Independizadas las colonias de América y abolida la esclavitud, los europeos volvieron a fijar su vista en África, esta vez con la intención de colonizar y explotar a la población africana en su propio territorio. Durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX, los países europeos se repartieron África –y otras partes del planeta- y delimitaron con tiralíneas sus zonas de influencia en el continente negro. A diferencia de lo ocurrido en las colonias americanas, los colonos europeos en África nunca intentaron independizarse de las metrópolis y constituir estados independientes, un hecho quizás explicable por la muy distinta correlación de fuerzas que emerge de la composición de la población en ambas sociedades. Diezmadas por enfermedades y guerras desiguales, las poblaciones autóctonas de América fueron pronto reducidas y los criollos conformaron en América sociedades cuyas élites ostentaban el poder sin apenas oposición de las desposeídas poblaciones indias y las desarraigadas minorías negras marcadas por las cicatrices físicas y morales de la esclavitud. En las colonias africanas, la situación resultó ser casi la opuesta: los colonos blancos nunca dejaron de ser una minoría inmersa en la marea oscura de pueblos autóctonos, nunca plenamente sometidos e incorporados a las tareas productivas, ni tampoco exterminados como había ocurrido en tantos casos en América. La presencia de franceses, italianos y españoles en el norte de África y territorios subsaharianos, de belgas en el Congo, de británicos en Rodesia, de portugueses en Angola y Mozambique y de holandeses en Suráfrica, apenas ha dejado huellas perdurables unas décadas después de la descolonización.
Mucho ha cambiado Europa y América en los últimos cinco siglos. A la prosperidad fruto de la expansión atlántica iniciada a finales del siglo XV, siguieron las revoluciones industriales de los siglos XVIII y XIX y el paralelo desarrollo científico que abrieron la perspectiva de un desarrollo sostenido y un aumento del bienestar económico sin precedentes para sus habitantes. Al tiempo que EEUU, bastantes países europeos y Japón se desarrollaban a un ritmo vertiginoso durante la segunda mitad del siglo XX, la descolonización del continente africano sumía a la mayor parte de los países del África negra en un pozo de guerras, miseria y horror. Gobernados tras la descolonización por élites caprichosas y corruptas, cuando no bárbaras y criminales, los africanos se han visto obligados por la pobreza y el hambre a abandonar sus países para buscar en Europa una salida a su no vida. Ya no hay necesidad de que los europeos enfilen sus barcos hacia África para proveer de esclavos a los plantadores en América. Tampoco tienen ya que abandonar sus plácidas metrópolis y asentarse en el continente africano para explotarles allí. Hoy, son los pobres africanos quiénes arriesgan su vida en cayucos para acercarse a las playas de la Europa opulenta, dispuestos, ahora voluntariamente, a morir de nuevo en una travesía horrible e incierta para acaso comer las sobras de nuestras mesas. Por ahí andan, recorriendo nuestras playas con sus vistosas baratijas, disponiendo sus mantas en cualquier rincón o plaza de nuestras ciudades, desdibujado su perfil contra la negrura del asfalto en las carreteras, o recogiendo en nuestros campos las verduras y frutas que llevamos a nuestras mesas.
Si difícil resulta comprender la intensidad de los temores que ha despertado entre los ciudadanos españoles la llegada televisada de unos pocos miles de supervivientes africanos, hambrientos y exhaustos, a nuestra España opulenta, harto más complicado resulta aceptar la posición de quiénes reducen la complejidad del fenómeno migratorio a las necesidades del mercado laboral español, como si esas necesidades fueran, por otra parte, objetivas y mensurables, y como si la vigencia del principio de solidaridad se acabara en el Ebro o en el Guadalete. Los africanos no son mera fuerza de trabajo, útiles mientras escasea la mano de obra y prescindibles cuando el mercado laboral se desinfla: son personas que, a diferencia de la mayoría de nosotros, han puesto en grave riesgo sus vidas para escapar de la miseria y el horror. Causa, por ello, profunda inquietud observar la transmutación que han registrado en nuestro país algunos inmigrantes, hoy “socialistas” opulentos por arte de la política, más preocupados por levantar barreras para impedirles que salgan de la miseria en la que viven y retornarlos a ella con la máxima presteza, que en ayudarles a salir de la pobreza y propiciar el reagrupamiento con sus familias.
El círculo se ha cerrado. Durante varios siglos nuestros antepasados arrancaron a millones de africanos del continente oscuro y los transportaron en contra de su voluntad a América para explotarlos como esclavos. Ahora los europeos enviamos nuestras armadas y aviones, ya no para raptarlos, sino para impedirles que lleguen a nuestras playas y reciban las migajas sobrantes de nuestras mesas. Europa y América tienen una responsabilidad con África. No se trata de una responsabilidad histórica, pues a ningún ciudadano portugués, español o británico se le puede responsabilizar de las barbaridades e iniquidades cometidas por sus antepasados. Me refiero a otra responsabilidad muy distinta, a la que surge de constatar la inmensa brecha que separa el bienestar de los europeos y africanos. La Europa opulenta debe, desde luego, dejar de suministrar armas y apoyo a los gobiernos corruptos, pero debe, sobre todo, destinar una parte significativa de sus presupuestos a combatir la pobreza extrema, a poner en marcha proyectos sanitarios y educativos viables y a fomentar la inversión generadora de empleo. Y -¿por qué no?-, también a recibir como estudiantes y trabajadores a una fracción apreciable de la población excedente de África.
viernes, 8 de agosto de 2008
¿Quién financia a ETA?
8 agosto 2008
Una noticia publicada hace unos días (El País, 4 de agosto) nos desvela uno de los secretos mejor guardados por nuestros servicios de inteligencia, a saber, quién financia a ETA. Bien pensado, un secreto a voces. Resulta casi evidente para cualquier observador que las aportaciones que pueden llegar a proporcionar las tabernas pro-ETA, sumadas a las donaciones “voluntarias” realizadas por los integrantes del entorno incivil y simpatizantes de la banda, no dejan de ser meras limosnas, útiles tal vez para desarrollar algunas de las actividades de apoyo y propaganda realizadas desde ese entorno, pero insuficientes a todas luces para sostener a un numeroso grupo de terroristas profesionales y financiar los cuantiosos gastos que conlleva el desarrollo de sus actividades terroristas. Por otra parte, hace ya demasiados años que ETA no ha realizado ningún secuestro, ni obtenido un suculento rescate, por lo que tampoco ésta puede ser la principal fuente de financiación de los terroristas. Queda pues una única posibilidad que hoy es ya una certeza: ETA se financia con los ingresos que obtiene regularmente de los empresarios a los que, digámoslo así, extorsiona con sus cartas amenazadoras.
Según la noticia a la que me refería al comienzo del artículo, “la Guardia Civil tiene al menos siete recibos que confirman los pagos que determinadas personas han hecho a ETA y, al parecer, los agentes a cargo de las pesquisas no se contentan [en esta ocasión] con una negativa protocolaria y obligada que se contradice de forma flagrante con la documentación que tienen en su poder.” Al parecer y por primera vez, “los agentes están presionando, con unos modos hasta ahora inusuales, como la detención de los directivos para interrogarles y el registro de las empresas y domicilios de los responsables de esos pagos.”
Al fin, pues, sabemos los ciudadanos que no estamos al tanto de los entresijos del terrorismo, lo que sospechábamos desde hace tiempo: que los empresarios pagan regularmente a la banda y que esos pagos sirven para financiar más extorsiones, atrocidades y asesinatos. ¿Quién de nosotros, si nos ponemos en el lugar de un empresario amenazado, no comprende su miedo y su inclinación a pagar una cifra razonable a cambio de que los asesinos le dejen en paz? Pero lo que podemos asumir como una debilidad humana ante una situación de riesgo indudable, resulta del todo inaceptable cuando nos situamos en la posición de los familiares de las víctimas, los ecuatorianos Diego Armando Estacio y Carlos Alonso Palate fallecidos en la T-4 del aeropuerto de Barajas, de los guardias civiles Raúl Centeno y Fernando Trapero, vilmente asesinados en Capbreton, o de la mujer e hijos del ex-concejal Isaías Carrasco, ejecutado por un terrorista de la banda en Mondragón, por citar tan sólo los asesinatos habidos desde la ruptura de la tregua el 30 de diciembre de 2006.
La actitud de los empresarios que negocian las cuantías requeridas y pagan las sumas finalmente acordadas con la banda pudiera compararse, a primera vista, con la contratación de un seguro de vida y propiedad contra el pago de una prima, si bien hay una diferencia importante con una operación de seguro, pues la prima, en este caso, va a parar a ETA, una organización terrorista, que destina sus ingresos no a atender contingencias adversas aleatorias, sino a financiar el asesinato de otros ciudadanos para mantener viva su capacidad de intimidación y poder seguir cobrando más primas a los pagadores. ¿Qué pensamientos, me pregunto, cruzarán por la cabeza de estos empresarios cada vez que se produce un nuevo atentado con víctimas? Espero que algo más que la mera constatación de que el seguro les cubre adecuadamente.
Quizás el aspecto más escalofriante de la noticia sea la actitud de las patronales vascas que consideran inaceptable el tratamiento recibido por algunos de sus asociados, “víctimas que merecen amparo y respeto”, no el acoso policial a que han sido sometidas. Las palabras merecen una reflexión pausada para separar el grano de la paja. El hecho de que los nombres de algunos empresarios que presuntamente han pagado a ETA hayan aparecido en los medios de comunicación me parece lamentable, pero no así que esas personas haya sido interrogadas y sus domicilios o empresas registrados por las fuerzas de seguridad. Lo que podemos comprender como una debilidad humana, el Estado de derecho no puede tolerarlo y desgraciadamente en este asunto son ya varias décadas de mirar hacia otro lado.
Conviniendo, por otra parte, en que cualquier amenazado por ETA es efectivamente una víctima que merece amparo y respeto, me apresuro a añadir que no se pueden considerar víctimas a quiénes pagan sumas de dinero a ETA con el fin de librarse de ser, ellos o sus empresas, objetivos de la banda. Cuando uno paga, deja de ser víctima y las víctimas pasan a ser los otros: Diego Armando, Carlos Alonso, Raúl, Fernando, Isaías,... Así pues, amparo y respeto, todo, pero para aquellos empresarios extorsionados que cuando reciben una amenaza la ponen en conocimiento de los cuerpos de seguridad del Estado y solicitan la protección necesaria para hacer inefectiva la amenaza. Porque lo cierto es que si el empresariado se negara a pagar a la banda, la banda moriría por inanición en muy pocos meses.
viernes, 1 de agosto de 2008
_Manuel I. Cabezas
Coordinador.cs.cerdanyola@gmail.com
A un tiro de piedra de Babia, 30 de julio de 2008
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· “Estoy en Babia”, en sentido propio, no en sentido figurado. Pero acabo de bajar de las tierras montañosas de esta comarca del norte de la provincia de León, situada en las estribaciones de los Picos de Europa, donde se perdían intencionadamente los reyes de León, para dedicar sus días y sus noches a los placeres terrenales. Hoy, al volver al mundanal ruido durante unas horas, me he encontrado, como Moisés cuando descendió del Monte Sinaí, con un nuevo becerro de oro, el Boletín nº 26 de UPyD, que me ha incomodado profundamente.
· En la primera noticia de dicho boletín (cf. texto in anexo), se informa que el Grupo de Estudiantes de UPyD de Madrid está preparando un gran encuentro nacional de estudiantes y jóvenes, abierto a todos aquellos que quieran participar y que se celebrará, en la capital del reino de España, los días 24, 25 y 26 de octubre. Serán tres días de conferencias, charlas y debates entre los jóvenes, acerca de los temas que más les afectan, al tiempo que una ocasión para que se conozcan mejor. Loable, democrática, motivadora y estimulante iniciativa. ¡Chapeau!, para el Grupo de Estudiantes de UPyD de Madrid. Todo lo que sea confrontación de ideas, comunicación multi-direccional, convivencia, participación, fecundación intelectual mutua,... es positivo, regenerador, enriquecedor, higiénico y salutífero.
· Esta noticia me recordó otra, aparecida en el Boletín nº 20: UPyD – Madrid informaba que, si la autoridad gubernativa no lo impedía, el 22 de junio de 2008, a las 12h, en el Parque del Retiro de Madrid, tendría lugar un debate, en plena calle, con los ciudadanos madrileños. El lema del encuentro-debate sería “Toma la palabra”. En él intervendrían M. Buesa, C.M. Gorriarán y Rosa Díez.
· En aquella ocasión, puse negro sobre blanco una serie de reflexiones, que titulé “Las dos varas de medir en UPyD”. Con ellas, explicitaba una cascada de dudas sobre la honestidad y la sinceridad de los promotores y actores de la citada iniciativa. En efecto, afirmaba que, “en UPyD, parece que tiene curso legal la moneda de las “dos varas de medir”, fuente de desigualdades, de discriminaciones y de injusticias, que no se pueden ni se deben aceptar […]: […] una vara de medir en Madrid (planificar debates y encuentros con los ciudadanos de la Villa y Corte, bajo el lema fático-conativo “Toma la palabra”) y otra totalmente distinta en Cataluña (privar del agua y la sal a los militantes-simpatizantes de UPyD)”.
· Con la convocatoria de un gran encuentro nacional de estudiantes y jóvenes, hecha por el Grupo de Estudiantes de UPyD de Madrid para los días 24, 25 y 26 de octubre, la Cúpula de UPyD vuelve a tropezar, de nuevo, en la misma piedra: las dos varas de medir, que vuelven a sembrar la arbitrariedad, la injusticia y la discriminación entre la militancia de UPyD. Mientras que en Madrid, los jóvenes pueden reunirse, charlar, debatir y conocerse; en Cataluña, los miembros y “miembras” de la Coordinadora, con la connivencia, el “nihil obstat” o el “placet” del Consejo de Dirección de UPyD, han impedido y obstaculizado que los militantes-simpatizantes se reúnan, charlen, debatan y se conozcan.
· Algunos militantes y simpatizantes de Cataluña (unos 30) han tenido la osadía de reunirse, por ejemplo, en el marco de lo que se ha denominado “AMIGOS DE UPyD EN CATALUÑA”. Ahora bien, ante esta iniciativa que perseguía los mismos objetivos que la convocatoria del Grupo de Estudiantes de UPyD de Madrid, el Consejo de Dirección de UPyD y la Coordinadora de Cataluña, al alimón, se han dedicado a denigrarlos, a descalificarlos, a emitir juicios de valor sobre ellos que faltan a la verdad, así como a tomar represalias, por el momento, contra algunos de los asistentes a la reunión (Sandalio del Río y Silvia Hierro, miembros de la Coordinadora, han sido destituidos, reemplazados y expulsados del citado órgano del partido por haber asistido y participado en una reunión de confraternización de “AMIGOS DE UPyD EN CATALUAÑA”).
· Sr. Gorriarán & Cía, esta nueva constatación objetiva (utilización de dos varas de medir en UPyD: una, en Madrid, con los estudiantes; la otra, en Cataluña, con los simples militantes) y las medidas represivas desvelan que la equidad y igualdad de todos los militantes es una quimera en UPyD y no liga ni cuaja con el ideario del partido y, si me lo permiten, con la legalidad vigente. Continuar por esta senda es seguir ciscándose en los principios y en los valores que deben inspirar todos nuestros actos como militantes-simpatizantes de UPyD. Seguir por esta senda es cabalgar a lomos de la arbitrariedad, de la discrecionalidad y del autoritarismo, que son el germen y el origen todas las injusticias. No nos extrañemos y no nos rasguemos las vestiduras si, ante el empleo reiterado de estas dos varas de medir, la marinería catalana y de otras CC. AA. se amotina, para poner en su lugar al capitán y al timonel del barco UPyD, y así poder levar anclas y empezar, de una vez por todas, a bogar en Cataluña. Sr. Gorriarán & Cía, como escribió J. Laguna Menor, “lo que hace que se colme el vaso es una gota de sangre, de sudor, de hiel o una lágrima; nunca una gota de agua”.
Coda: “Para que todos los españoles tengan iguales derechos y obligaciones, sea cual sea la región donde residan” (Anzuelo en la página web de UPyD para invitar a los visitantes a afiliarse). “Para que todos los militantes tengan iguales derechos y obligaciones, sea cual sea la región donde residan” (adaptación necesaria frente a las “dos varas de medir en UPyD”).
Anexo: Convocatoria del encuentro nacional de estudiantes y jóvenes de UPyD (Boletín Informativo de UPyD, nº 26, 29 de julio de 2998)
Queridos amigos
El pasado viernes fue fiesta en buena parte de España, Madrid incluido, y por eso este boletín no os llegó entonces pero lo hace ahora y como el último de la temporada ya que en agosto nos daremos un descanso. Sin embargo otras personas del Partido seguirán trabajando durante todo el verano, por ejemplo el Grupo de Estudiantes de Madrid, que está preparando un gran encuentro nacional de estudiantes y jóvenes, abierto a todos quienes quieran participar, que se celebrará aquí en la capital los días 24, 25 y 26 de octubre. En él habrá conferencias a cargo de las figuras más destacadas del Partido, charlas formativas sobre aspectos técnicos de la actividad política, debates entre los jóvenes acerca de los temas que más les afectan, y tiempo para que todos nos conozcamos mejor.
Aún muchos detalles están lógicamente por concretar, y para resolver cuestiones como el alojamiento de quienes acudan desde fuera de Madrid o el aforo necesario para la celebración del evento, a los organizadores les vendría bien saber cuántas personas pueden llegar a participar en él. Por eso os pedimos que si en principio estáis interesados en tomar parte en este I Encuentro de Estudiantes y Jóvenes de UPyD se lo comuniquéis a los responsables escribiéndoles a estudiantesyjovenes@upyd.es
Felices vacaciones a todos y nos vemos en septiembre.